Historia de Me tomo la palabra

 

Antecedentes 

El origen de esta propuesta tuvo lugar en la administración del gobernador Guillermo Gavira Correa, cuando nació Antioquia se toma la palabra, iniciativa desarrollada con el fin de establecer una conversación constante entre gobierno, instituciones y ciudadanía en el departamento de Antioquia y que estuvo dirigida a crear y mantener espacios de participación ciudadana y fortalecer los procesos de opinión pública, de manera que se escucharán todos los sectores organizados de la comunidad, se generaran procesos de toma de decisiones a la luz de una información cualificada y se fortalecieran los pactos de gobernabilidad.

El proyecto se adelantó en colaboración con la Universidad de Antioquia como parte del Programa de Comunicación Pública de la Gobernación de Antioquia. Luego de su implementación con éxito en Antioquia, en 2013 se unen la Alcaldía de Medellín y la Universidad de Antioquia, para desarrollar la estrategia Medellín se toma la palabra sobre el Modelo macrointencional de la comunicación.  

 

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Primera fase: la conversación ciudadana

Los ciudadanos de Medellín se tomaron la palabra entre julio de 2013 y julio de 2014 para conversar sobre lo público y aportar a la construcción colectiva de la ciudad que soñamos. Durante este período, el proyecto propició 53 espacios de conversación en 11 comunas y 3 corregimientos, en los que participaron cerca de 2.200 personas.

En cada uno de los cuatro ciclos temáticos: Ética y Legalidad, Vida y Convivencia, Equidad y, finalmente, Ciudadanía– se realizaron ocho encuentros en diferentes lugares de la ciudad y un encuentro central en el que se invitaba a los participantes del ciclo a destacar las principales conclusiones y resultados de las conversaciones en las que habían dialogado. Asimismo, el proyecto presentaba sus conclusiones y resultados, con la reflexión y análisis de la Universidad de Antioquia, representada en el asesor académico, Eduardo Domínguez Gómez. (Historiador, investigador y profesor titular de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia).

Adicionalmente, durante este periodo también se realizaron sensibilizaciones de forma general por medio de activaciones en diferentes eventos de ciudad, como la Fiesta del Libro y la Cultura de 2013, Encuentro de Medios Comunitarios y Alternativos, congresos y ferias de interés general.

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Segunda fase: de la conversación a la formación

Para la segunda fase del proyecto, que inició en agosto de 2014, se reformuló la estrategia a partir de un proceso de valoración con los participantes de la primera fase. Fue así como se detectó la necesidad de enfatizar en lo aparentemente básico: 

 

 

la conversación como una acción que posibilita el encuentro con el otro y su reconocimiento, en un entorno de respeto, escucha, cocreación, reflexión, e incluso como escenario de disenso y manifestación de la diferencia. En este sentido, el proyecto que pretendía la cualificación de la opinión pública, centró sus esfuerzos en la cualificación de las relaciones dialógicas y desde esto, en la formación para la participación.

Por esta razón, se conformaron cuatro grupos de personas, congregados por intereses y problemáticas comunes. Estos grupos fueron: comunidad educativa, integrada por estudiantes, docentes, rectores y padres de familia; servidores públicos, con funcionarios de la Alcaldía de Medellín, sindicalistas y delegados de la Escuela Superior de Administración Pública; comunidad rural, en el que participaron líderes y habitantes del corregimiento San Cristóbal; y facilitadores, líderes sociales de diferentes lugares de Medellín, quienes desde 2013 venían formándose y dinamizando los contenidos del proyecto en sus comunidades.

Este proceso certificó a 76 personas por parte de la Universidad de Antioquia como participantes del Seminario taller de cocreación ciudadana y, de esta forma, se convirtieron oficialmente en los primeros promotores de la conversación, figura que emula a la de los promotores de lectura de las bibliotecas que guían, acompañan y motivan a las personas a incrementar su interés en la lectura y que, para este caso, impulsan conversaciones sobre lo público y sobre la ciudad en sus entornos.
Como parte de su proceso formativo nació el kit de la conversación, una maleta pedagógica con diferentes herramientas como videos, microprogramas de radio, animaciones, cartas, un rompecabezas de la ciudad, técnicas pedagógicas e información de calidad para desarrollar actividades con otros grupos y dinamizar los mensajes de Medellín se toma la palabra.

Además, durante el segundo semestre de 2014, se realizaron tres eventos denominados “Plaza Pública”, una estrategia del proyecto para vincular a otros públicos no pertenecientes a los procesos formativos, en la cual participaron más de 500 personas. Cinco teatros de Medellín en simultánea con teatro-conversatorios; una feria en la Plazoleta Barrientos de la Universidad de Antioquia; y una celebración comunitaria de la navidad en Campo Valdés, en la comuna 4, fueron los eventos desarrollados para instalar la conversación en diferentes espacios de la ciudad y con lenguajes estéticos cercanos a la diversidad de públicos.

 

En la televisión, también “Medellín se toma la palabra”

El domingo 05 de octubre de 2014 se emitió el primer programa de televisión del proyecto en Telemedellín. Desde entonces, se realizaron más de 50 programas en los que la ciudad ha tenido la oportunidad de encontrarse para conversar sobre lo que ocurre, lo que se siente, lo que quiere y le gusta, y lo que quiere cambiar. Medellín se toma la palabra televisión fue un espacio donde los habitantes pudieron reconocerse como actores importantes en la transformación de la ciudad.

El antecedente del programa de televisión, fue la realización de 32 microprogramas que fueron emitidos por Telemedellín durante la primera fase del proyecto (de julio de 2013 a julio de 2014), los cuales narraban historias de diferentes ciudadanos que por medio de sus vidas o realidades provocaban conversaciones sobre los ejes problematizadores del proyecto.

¡A promover la conversación!

Después de evaluar resultados del proceso formativo, en marzo de 2015 Medellín se toma la palabra reinició sus actividades con la conformación de tres nuevos grupos: un nuevo equipo de comunidad educativa, considerando el interés de las instituciones educativas en incrementar sus capacidades en formación ciudadana; un grupo de comunidad carcelaria de El Pedregal, dado que la ciudad también necesita escuchar sus voces y un grupo de jóvenes.

A los anteriores grupos se sumó uno más de estudiantes y egresados de la Universidad de Antioquia, cuyas carreras fueran afines a lo social. Así se continuó con el proceso de formación, destacando que la comunidad rural y los servidores públicos se integraron al grupo de líderes facilitadores. Con esto, el proyecto consolidó seis grupos integrados por cerca de 160 personas, que se han formado como promotores de la conversación, con el ánimo de dinamizar la participación, el diálogo y resaltar el valor de la palabra en sus comunidades. De estos grupos, finalmente, la Universidad certificó 106 personas como Promotores de la Conversación.

Adicionalmente, durante el 2015 se implementó un proceso de formación denominado Taller de apropiación de metodologías para promover y dinamizar conversaciones. Este espacio buscó responder al interrogante ¿cómo desarrollar un proceso conversacional efectivo? En esta línea, permitió explorar el rol del dinamizador como aquella persona que busca las maneras del conocimiento y las habilidades prácticas a partir del trabajo tanto con la forma (técnicas y metodologías), como con el fondo (la motivación, la actitud y los contenidos).

El taller de apropiación de metodologías contó con 5 grupos de formación, conformados por un total de 99 participantes de entre 16 y 61 años de edad, los cuales desarrollaban labores sociales y de liderazgo en diferentes grupos, organizaciones o entidades públicas, privadas u ONG. Al finalizar el proceso 65 personas cumplieron a cabalidad con los requisitos para certificarse como dinamizadores de la conversación a través de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia.

Cabe destacar que en los grupos se tuvo la oportunidad de formar como promotores y dinamizadores a personas con discapacidad visual y algunas con movilidad reducida, reafirmando la importancia de la inclusión en estos procesos, donde la participación y la construcción colectiva de ciudad es un asunto de todos.

Por otra parte, la campaña principal “Desarma tus palabras” se lanzó oficialmente el 23 de abril de ese año en el marco del Día del idioma. Esta iniciativa, movilizada en nuestros espacios de conversación y con diferentes estrategias comunicacionales, tuvo como propósito invitar a la reflexión sobre las palabras que utilizamos cotidianamente y los contenidos violentos o discriminatorios que pueden contener. La meta fue mostrar que la palabra también es un vehículo para la paz, la reconciliación y la inclusión. Esta campaña, incluso, fue seleccionada para representar a Colombia en la “9th Global Conference on Health Promotion, Shanghai 2016” de la Organización Mundial de la Salud, como una estrategia para la promoción de la salud en la sociedad (exhibición de posters para facilitar la discusión y revisar las buenas prácticas e iniciativas de los países miembros de la Organización Panamericana de Salud en materia de promoción de la salud).

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La conversación para la construcción de cultura de paz

En el segundo semestre de 2016, Medellín se toma la palabra ha buscado que la conversación aporte a la cultura de paz y, por lo tanto, a la construcción de paz territorial. En este sentido, ha trabajado con servidores públicos, líderes comunitarios y jóvenes para formarlos como promotores de la conversación para la paz. Para este periodo ha certificado a 72 promotores y a 30 participantes del taller de metodologías para dinamizar conversaciones.

Además, la estrategia realizó intervenciones creativas, contenidos comunicacionales para la sensibilización y procesos de formación que buscaron brindar herramientas para que los ciudadanos aportaran a la construcción de confianza, al reconocimiento de la diferencia y a la resolución de conflictos por medio de la palabra.

Durante estos más de 3 años, Medellín se toma la palabra:

● Se han vinculado alrededor de 9.000 personas en más de 200 espacios de conversación donde se ha resaltado el valor que tiene cada ciudadano, en la construcción de lo público y de la ciudad.

● Se capacitaron cerca de 600 líderes como promotores y dinamizadores de la conversación, de los cuales más de 400 han sido certificados por la Universidad de Antioquia. Hasta el momento estos voluntarios han generado diversos espacios de conversación en los que han impactado a más de 2.000 personas.

● Se realizaron 300 horas de consultoría a diferentes organizaciones como el Programa Mundial de Alimentos, UNICEF, el Ministerio de Educación, el ICBF, las Secretarías de Participación Ciudadana, Salud, Educación y Juventud de Medellín, el Parque de la Vida y la mesa de cultura de la comuna 15, en las que se ha enfatizado en el valor de la lúdica y el eduentretenimiento en la promoción de conversaciones.

● Se consolidaron dos equipos de asesores voluntarios: el Comité Asesor, donde diferentes académicos, líderes sociales y del sector cooperativo, aportan reflexiones para el accionar del proyecto, y el Comité Editorial, en el que diferentes personas vinculadas al sector de las comunicaciones guían y sugieren caminos para la circulación de los mensajes de Medellín se toma la palabra en la ciudad.

● El proyecto participó en eventos de ciudad como la Fiesta del Libro y la Cultura, Encuentros de medios alternativos y comunitarios, Mayo por la Vida, Vive la feria en comunidad de la Secretaría de Salud, Congreso Nacional Comunal, Semana de la Juventud, Expo Nueva Medellín, Premio Gabriel García Márquez de Periodismo, Felafacs 2015 (Encuentro Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social), Clacso 2015 (Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales), entre otros espacios, donde se compartieron actividades con más de 8.000 personas.

● A diciembre de 2015 se transmitieron 54 programas de televisión en Telemedellín, los domingos a las 5:00 p.m. con repetición los martes a las 6:00 pm, donde los ciudadanos se han tomado la palabra para manifestar sus opiniones y ofrecer sus reflexiones para la construcción de la Medellín que soñamos.

● Al 11 de diciembre de 2016 el proyecto cuenta con 6.275 seguidores en Facebook; 2.487 en Twitter; 233 suscriptores en YouTube y más de 50.000 visualizaciones de los casi 275 videos producidos; espacios en los que se ha motivado la conversación digital sobre nuestra ciudad.

Durante más de tres años, Medellín se toma la palabra ha visto la oportunidad de dotar de sentido el valor de la conversación, pasar de una relación entre dos puntos de vista para entender la pluralidad de saberes y voces, la riqueza y la potencia que supone la diversidad de opiniones en la construcción de confianza colectiva y sentido de corresponsabilidad en las transformaciones de la ciudad, de manera que se genere entendimiento, se establezcan acuerdos y se definan horizontes hacia los cuales se debe proyectar la vida en común. Estas habilidades pueden contribuir a la gestación de un ambiente de confianza y convivencia pacífica que potencien la materialización de una cultura de paz.

En este contexto, sigue siendo la argumentación deliberativa un punto de partida fundamental. En palabras de Jorge Iván Franco Giraldo, en el artículo “la palabra deliberante” publicado en la agenda cultural Alma Mater No. 192, “…se argumenta para aprender, para esclarecer los problemas — quizás no para resolverlos—, por el gusto de debatir. En la argumentación “quien pierde, gana”. Gana quien más corrige sus ideas, quien más se renueva, quien más aprende; en suma, quien más se ve persuadido.”

Se trata entonces de romper esa dinámica binaria del diálogo, que supone enfrentar dos posiciones y darle cabida a encuentros y conversaciones que tienen el potencial de transformar las relaciones entre ciudadanos, y en esa medida a los mismos ciudadanos, que ven en la pluralidad una oportunidad de crecimiento político, social y cultural.

El escenario por excelencia para este ejercicio es la esfera pública, que constituye el eje de la cohesión social, de la construcción y legitimación (o deslegitimación) política (Habermas, 1989), de construcción de opinión pública. En su seno, los diferentes actores pujan por existir, ser reconocidos –significar- y movilizar recursos: por definir y legitimar la agenda política de una sociedad.

A partir de esa construcción de opinión pública, los ciudadanos tratan de comprender mejor su rol en la sociedad, reconociendo la existencia de otros y tomando acciones más conscientes que permitan transformar sus realidades y generar verdaderos cambios sociales. Con esto, se va más allá de ser un simple actor que ejecuta tareas, para convertirse en un agente transformador. Una transformación que no es solo de otros, sino de sí mismo, porque este proceso se plantea como una ventana a cambios en el propio ser, en la forma de entenderse como sujeto en relación con la ciudad desde el respeto, la escucha, el intercambio, el reconocimiento, la aceptación, el consenso y el disenso.

Des – acuerdos

Se puede afirmar que solo a través del diálogo permanente es posible que se validen los intereses de todos los actores sociales, es decir, que cada quien exprese lo que desea lograr y a partir de eso, se busquen acuerdos en función del bienestar colectivo, de lo público, de la dignificación de la vida como apuesta de ciudad. Sin embargo, la apuesta de Medellín se toma la palabra va más allá de generar acuerdos, es promover la conversación y la deliberación como estrategia de reconocimiento de la diferencia, de los otros como interlocutores válidos, más allá de tener los mismos intereses o puntos de vista. Con esta claridad, la conversación se potencia como herramienta de convivencia, de reconciliación, de paz y de generación de confianza colectiva.

Además, en una sociedad con relaciones deterioradas por la desconfianza, producto de factores culturales como la violencia, un proyecto de este corte contribuye a la reconstrucción de relaciones y de tejido social, como fundamento de la convivencia, de las capacidades de regulación y de la disminución de comportamientos y relaciones problemáticas para la sociedad. En ese sentido, Medellín se toma la palabra procura ecosistemas para el establecimiento de acuerdos de calidad y para el fortalecimiento del tejido social.

 

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