La ciudad jugó en el Parque de Berrío

Viernes, 08 Abril 2016 15:48 Escrito por 

 

 

 

Unos se arriesgaron por diversión, para otros es puro bienestar, para unos cuantos es una muestra de amor. Esto es lo que piensan del juego quienes asistieron a Golosiando, una propuesta de esta casa del buen vivir, que hizo del Centro una zona de activación física por medio de la lúdica.


Un dado gigante les interrumpió el camino. Pasaban por el Parque de Berrío, rumbo al metro, pero quisieron detenerse en la escalera para reírse un buen rato. Vanesa y Yury Gutiérrez dejaron el afán y se quedaron a jugar con el Parque de la Vida en Golosiando, una actividad que sirvió de abrebocas al Día de la Actividad Física y al Día Mundial de la Salud, celebrados el 6 y 7 de abril.

El Parque de Berrío se convirtió en un campo de juego. El martes 5 a las 2:00 p.m., después de la lluvia, inesperadamente llegaron los profesionales y el grupo de clowns. Sacaron los barcos de papel, las narices rojas y la escalera; tendieron el twister; armaron la jenga y comenzó el juego.

“En el barrio también han hecho actividades y también he participado -dijo Vanesa, de 20 años, refiriéndose a las laderas del Popular 2- Es una experiencia muy bonita porque todos llevamos un niño por dentro”. Agregó que la recreación “libera y uno se siente más vivo”.

Yury opinó igual, llevaba siete años sin jugar y se volvió una chiquita frente al juego colorido y gigante, tendido en el piso, aseguró que sintió libertad: “Es recordar la experiencia de niño, súper rico, aún más porque lo aproveché con mi hermana”.

El Parque de la Vida sacó esta propuesta a la calle como una invitación a vivir los hábitos saludables, mostrando lo fácil que es adoptarlos y lo bien que se siente cuando las decisiones van por esta vía. El mensaje de la lúdica para la ciudad tiene profundidad, el concentrarse en armar una jenga, solo por mencionar algún juego, implica beneficios en distintos e importantes aspectos.

Desde el corazón hasta la cabeza

Para comenzar. Si bien la sonrisa es el síntoma inicial, la lúdica se adentra en temas profundos. Lo resumió perfectamente Julieth Martínez, para quien el juego es una muestra de amor. Esa tarde, por casi dos horas, dejó de vender sus dulces y pasó por todas las bases, del twister a la jenga, de la jenga a la escalera y volvía a empezar. La última vez que jugó fue con sus hijos, ocho días antes del evento en el Centro. “Me gusta mucho jugar con ellos”, contó que los afortunados son Camila y Juan Esteban. Dijo que el compartir estos espacios, que además sirven para enseñar, es una oportunidad para demostrarles cuanto los quiere mamá. Para esta caleña de 23 años, que vive contenta, el juego no es solo una cuestión de los más chicos, la bicicleta, el balón, cualquier parque es perfecto para aprovechar el tiempo, y si es en familia mucho mejor. “¿Cómo le busca uno solución a la vida? sonriendo y jugando”, aseguró convencida.

Hay razones de peso que explican por qué el juego le hace la vida más feliz a Julieth. “Permite distraerse, liberar esa ansiedad y esa depresión que normalmente causan situaciones cotidianas porque libera endorfinas, la hormona de la felicidad”, detalló Alejandro Arzayús, profesional en actividad física del Parque de la Vida. Hérika Peralta, su colega, agregó: “Ésta nos hace sentir plenos, satisfechos y contentos, no solo en el momento en que practicamos actividad física sino por un tiempo prolongado”.

Julieth tiene mucha razón también en asegurar que es un regalo amoroso para sus hijos y los demás miembros de su familia. “El juego incentiva el fortalecimiento del vínculo, mejora las relaciones familiares y amistosas”, así lo expuso Alejandro. Hérika añadió que: “Además, es un espacio que promueve los valores, ayuda en esa necesidad de poder tener acuerdos con los otros para lograr un fin específico”.

Su función en las habilidades sociales fue ratificada por Diego Arias, psicólogo de esta institución: “Este es un factor determinante en el desarrollo de esos procesos de comprensión del otro, de la tolerancia, del trabajo en equipo, de convivir con el otro, de aceptar que tiene sus puntos de vista diferentes al mío y cómo, desde esa interacción, eso me ayuda a fortalecer el vínculo”.

Además de cumplir con esta tarea, el profesional aseguró que la lúdica ayuda en los procesos mentales, como la atención y la concentración, que es funcional en cualquier punto del ciclo de la vida. “Desde la parte psicológica se vuelve un factor importante para que reconozcamos que el juego no solamente se realiza en una etapa evolutiva del ser humano, que es en la niñez donde casi todos nos remitimos, sino que en cualquier momento, independientemente del rol (sea empleado, trabajador, empresario, papá, mamá, ama de casa), se pueden desarrollar estas actividades en cualquier contexto de la vida cotidiana”, puntualizó Diego.

golosiando 3

Esto lo confirmó y reconfirmó Luisa Daza, quien pasaba por el Parque de Berrío y vio el twister. Así no más, dejó encargada la bolsa que llevaba y a jugar se dijo, metiendo manos y pies en los círculos de colores. Hace un año jugó por última vez, en un club de vida, dijo que el juego “es volver a recordar tiempos pasados”. En el Parque de Berrío, otra vez fue niña y reflexionó sobre el por qué los adultos dejan de jugar: “porque nos dejamos llenar de amargura”, y el antídoto, según sus cavilaciones, es el juego, que relaja y hace olvidar dificultades.

Algo parecido aseveró Jesús María Rodríguez, de 62 años, que estaba haciendo diligencias, o vueltas, en el Centro. Vio la jenga, la armó y la desarmó mil veces, lo cogió la noche para volver a la casa. Al preguntársele por el último día en qué jugó las cuentas no le dieron, simple y sencillamente se le perdieron: “hace una tacada”, resumió el lío. Para él, salir de la casa a jugar es mejor que “quedarse dándole vueltas a los problemas”, dijo después pasar media hora frente a los cubos.

Multiplicar la experiencia para mejorar la vida

Esta es una de las estrategias que se replicará, en cualquier momento, en cualquier lugar de la ciudad. Los hábitos saludables pueden bajar las flechas en los índices de mortalidad y de morbilidad, que tienen a las enfermedades crónicas no transmisibles, asociadas al sedentarismo, en los picos más altos en la última década, siendo la hipertensión y los padecimientos cardiovasculares los más significativos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sedentarismo es un problema de salud pública mundial. Colombia ocupó el primer lugar entre los 10 países que menos actividad física realiza, con un 60 por ciento de su población sin el hábito saludable. En 2015, Medellín tenía a un 55 por ciento de su población en esta situación, de acuerdo a las cifras de la Alcaldía.

Sin embargo, las cosas han mejorado, la conciencia de llevar una vida saludable ha llegado a más personas y este ha sido el objetivo del Parque de la Vida, que en sus tres años de labores con la comunidad ha trabajado con, aproximadamente, 25.000 personas para mejorar su bienestar.

La actividad física es una de las prácticas promovidas por esta casa del buen vivir, surgida de una alianza entre la Alcaldía de Medellín y la Universidad de Antioquia. Hérika Peralta aseguró que: “cuando jugamos estamos estimulando las diferentes capacidades del cuerpo: fuerza, velocidad y resistencia”. Dato que complementó su colega Alejandro: “Adicionalmente, el juego tiene beneficios a nivel cardiocerebrovascular, los mismos beneficios que tiene cualquier otra actividad física que implique movimiento”.

La OMS recomienda para los niños 60 minutos diarios de actividad física y para los mayores de 18 años 150 semanales, como mínimo. “Tenemos que buscar herramientas para que aprendan lo básico y que de ahí tomen decisiones para su salud, hay muchas alternativas, no importando la edad”, indicó el licenciado en educación física.

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El juego, siendo la primera forma de exploración del mundo y del propio cuerpo, es uno de los caminos más efectivos para enamorarse de este buen hábito e incorporarlo en la cotidianidad. Reconociendo su importancia, el Parque de la Vida hizo una invitación en la Semana de la Salud para el aprovechamiento del tiempo libre, en familia y con los amigos.

No se requiere de mucho. “El juego es una actividad que puedes hacer en cualquier sitio, no necesitas un gimnasio, no necesitas unas canchas, puedes hacerlo incluso en tu casa, no necesariamente se realiza en espacios abiertos”, concluyó Alejandro.

La casa, el barrio, la escuela, la ciudad, todos son zonas para explorar y aprovechar. Los amigos, la familia, hasta quien está al lado y no conocemos, como sucedió en el Parque de Berrío, todos son potenciales equipos de juego. Una escalera que te hace devolver al inicio cuando vas ganando, un twister que hace que manos y pies se conviertan en un nudo, una jenga gigante que hace correr a todos cuando se derrumba, una golosa que vuelve niño a cualquiera cuando se pisa la rayita, todo esto es una forma fácil de mejorar la vida.

 

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