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  • Proyecto: Medellín se toma la palabra

Te regalo una palabra

Lunes, 05 Octubre 2015 19:13 Escrito por 

reflexionar

 

Te propongo un trato: cambiemos 10 minutos de tu tiempo por una palabra. Estoy desmovilizando mis palabras y aprendiendo a conversar.


Por: Natalia María Echeverri. Gerente del proyecto Medellín se toma la palabra

Hace unos dos años trabajo con la Universidad de Antioquia, el Parque de la Vida y la Alcaldía de Medellín en el proyecto Medellín se toma la palabra, una iniciativa de transformación social desde la comunicación pública y la educación política. Acepté mi cargo, sin saber que tenía que desarmar mis palabras y menos aún, que no sabía conversar.

Aquí me he dado cuenta de que uso expresiones armadas, afiladas y hasta con carga explosiva. “Así o más bobo”, “Con esa lo maté”. Es penoso reconocerlo, pero así empieza el cambio #DesarmaTusPalabras.

Para aprender a conversar estoy estudiando mi escucha. Siendo niña me decían “lengua de trapo”: a veces hablo mucho y escucho poco. Acallar mi mente no es fácil pero lo necesito para escuchar.
También sé que lo que cada persona expresa está condicionado por sus emociones, su edad, su oficio. Uso la pregunta ¿Desde dónde el otro dice lo que dice?; la aprendí con el biólogo chileno Humberto Maturana.

En ocasiones me molesta o me preocupa que alguien no comparta mis ideas y me siento impotente al no convencerlo. Eso sí, cada vez cambio más y enriquezco mis ideas con las de mis interlocutores (a veces el cambio es rápido, a veces me demoro).

Desmovilizar mis palabras y aprender a escuchar son parte de un propósito más ambicioso. Quiero cambiar la forma en que converso conmigo misma, con mis amigos y con la ciudad. Si cambio mi forma de conversar puedo tener relaciones más saludables y con ellas posibilidades reales de contribuir con éxito en las transformaciones que me sueño para mi vida y para Medellín.

Se acabaron mis diez minutos. Te regalo mi palabra especial: ganas.

Yo tengo ganas de que Medellín siga conversando; ganas de que la conversación regrese a la mesa del comedor, al bus y a la sala de juntas, ganas de que a las 5.500 personas que han conversado en Medellín se toma la palabra les siga gustando; ganas de que nuestros 150 promotores de la conversación sigan siendo voluntarios del diálogo público; ganas de que tus palabras y las mías se refieran a la ética, la legalidad, la vida, la convivencia, la equidad y la ciudadanía.

Gracias por tu escucha. Cuando puedas te pasas por el Parque de la Vida, nuestra sede, y te tomas alguna cosita, puede ser incluso una palabra.

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