Hacia una educación en la cultura del cuidado

Lunes, 25 Septiembre 2017 21:33 Escrito por 

 

El Parque de la Vida nació en 2012 como un proyecto de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia y de la Alcaldía de Medellín, para construir e implementar estrategias de promoción de la salud enfocadas en el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos, con miras al bienvivir y al cambio cultural de los hábitos de vida.

En los primeros cinco años de operaciones, el Parque ha sembrado en más de 10.000 ciudadanos la cultura del cuidado, con el argumento de que si uno mismo se cuida, también lo está haciendo con el otro, con su entorno, la familia y el medioambiente.

En el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 38 millones de personas mueren cada año como consecuencia de una enfermedad crónica no transmisible (cáncer, Epoc, fallas cardiovasculares, hipertensión y diabetes), y 16 millones de las muertes son atribuidas a estos casos, que se producen en personas menores de 70 años.

Ante ese panorama, que no es ajeno a la realidad de Medellín porque tan solo el sedentarismo en 2011 alcanzaba un 70%, el Parque tomó la iniciativa y formuló diversos proyectos basados en la alimentación, la salud mental, física y sexual; el autocuidado, la protección del medioambiente, del agua y la energía, y la promoción de los espacios libres de humo. Sin embargo, comprendió que esta labor no podía hacerse únicamente desde el flujo de información, sino también bajo estrategias educativas que impactaran los paradigmas, conductas, costumbres, saberes y percepciones de las personas, así que formuló su plan de trabajo desde los diálogos de saberes y el eduentretenimiento.

El ejemplo para el cambio de vida

Los expositores del seminario “La cultura del cuidado”, evento para celebrar los cinco años del Parque de la Vida, concordaron en que el cambio social, frente a los hábitos de vida saludable, solo sucederá cuando haya una intervención pedagógica que modifique la conducta de las personas.

Según Lina Bedoya, líder de proyectos de la Subsecretaría de Salud Pública de Medellín, la falta del autocuidado es el estigma de quienes no se alimentan bien, sufren de estrés o tiene prácticas poco ejemplares. Frente a esto, la funcionaria señala que para lograr generaciones más saludables, “se debe arraigar la cultura del cuidado desde los primeros años de vida”. No obstante, la búsqueda del bienestar no es responsabilidad únicamente de las personas, sino de las instituciones privadas, del Estado, la academia y la familia.

 

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Juan Carlos Santamaría, director ejecutivo de la Fundación Colombiana del Corazón, determina que la apropiación de los hábitos de vida sucede cuando “hay un referente o un ejemplo a seguir, sea por parte de los padres de familia, profesores o los jefes. Las personas, en este caso, necesitan saber cómo tener mejores prácticas de vida y estos referentes influyen en ese cambio de cultura”.

Yo cuido mi vida y cuido a los demás

Como entre finalidad del cuidado están proteger la esencia de la vida y prolongar la existencia, la promoción de la salud busca elevar la calidad de vida, aumentar la felicidad y generar condiciones para el buen vivir. Pero ese cuidado no puede ser solo hacia el otro, sino, como lo explicó Santamaría “Yo me cuido y cuido a los demás. Yo soy ejemplo y brindo cuidado”, es decir, el autocuidado es la clave. 

La forma de brindar ese cuidado es mediante la educación, así lo recalca Lina Gómez, licenciada en educación especial y referente de educación para la salud de la Secretaría de Salud de Medellín, al establecer que los hábitos de vida se adoptan de manera más consiente cuando las personas reconocen que la salud, más allá de la ausencia de enfermedad, es “lo que nos hace capaz de vivir”. 

De acuerdo con lo anterior, las bases del cuidado son: el conocimiento de los factores que generan bienestar, el reconocimiento del cuerpo humano como espacio donde sucede la vida, y la salud como relación armónica de la persona con su entorno y con quienes lo rodean. 

En síntesis

El hogar es el mejor escenario para enseñarles a los más pequeños la cultura del cuidado, pero este aprendizaje no resulta de retahílas o “cantaletas”, sino mediante el ejemplo que los padres les ofrecen a los hijos.

 Cuando en el hogar hay excelentes relaciones interpersonales, respeto por las diferencias, autonomía para tomar decisiones; acompañamiento durante el crecimiento, promoción de la alimentación balanceada, la actividad física, la salud bucal, entre otros, general ambientes de aprendizaje favorable, que a fin de cuenta se traduce en la cultura del cuidado. 

 

 

 

 

 

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