¿Disfrutas de tu sexualidad? Tienes derecho

Martes, 22 Diciembre 2020 15:39 Escrito por 

La sexualidad es parte importante en el desarrollo de nuestra vida. Esta es una afirmación que muchos sabemos pero que nos cuesta reconocer socialmente, en parte por esos mitos que se han creado en torno al gozo y disfrute de una vida sexual plena y consciente.

Muchos de esos mitos han nacido del desconocimiento del derecho a una vida sexual y reproductiva libre, confiada y segura.

Según la Guía de Estilos de Vida Saludables de la Secretaría de Salud de la Alcaldía de Medellín, es importante tener en cuenta que aunque los derechos sexuales y los derechos reproductivos están interrelacionados, en normativas como la Política Nacional de Sexualidad, Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos, han sido separados ya que representan diferentes componentes de la sexualidad humana, pero además permiten que disfrutemos de nuestra sexualidad sin tener que condicionarla a la reproducción. 

Los derechos sexuales tienen que ver con nuestra capacidad de disfrutar de manera autónoma, libre, responsable y placentera de nuestra sexualidad, sin riesgos de violencia, enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados o discriminación por motivos de sexo u orientación sexual.

Los derechos sexuales están presentes en todas las etapas de crecimiento de las personas; no obstante, la apropiación de cada uno de ellos va progresando de acuerdo a la madurez y a la adquisición de otras habilidades. Dependen, además,  de circunstancias individuales y sociales, por lo que se hace difícil asignar uno o varios a una etapa específica de la vida.

¿Sabes cuáles son los derechos sexuales? De acuerdo con la Guía de Estilos de Vida Saludables algunos de ellos son:

A conocer, respetar y amar el cuerpo: si logramos hacer esto podremos reconocer que las otras personas también viven ese proceso. Es fundamental que este derecho comience a promoverse desde la infancia para que los niños reconozcan de forma clara cada parte de su cuerpo y entiendan que estas pueden cambiar conforme vayan creciendo.

A una vida libre de violencias y rechazo a las agresiones físicas, psicológicas y sexuales: debemos estar comprometidos en rechazar cualquier manifestación de violencia con el fin de promover la equidad de género, y la eliminación de estigmas y discriminación.

 

 

 

A la educación e información sexual oportuna, integral, laica, gradual, científica y con enfoque de género: esto con el fin de lograr una valoración positiva de la sexualidad que permita enriquecer la experiencia de vida y prevenir efectos negativos en la salud física, mental, emocional y social.

A decidir si se quiere o no tener una relación sexual, con quién y con qué frecuencia: Las relaciones sexuales se deben dar sin presión y con consentimiento, incluso si se trata de la pareja permanente.

A expresar las preferencias sexuales: este derecho permite que las personas se reconozcan como seres independientes, autónomos y con capacidad de elegir, expresar y aceptar su sexualidad, lo que incluye poder manifestar el sexo por el que se sienten física y eróticamente atraídas.

A la intimidad y confidencialidad: a que sean respetados conceptos como la personalidad, autonomía y libertad personal, así como la seguridad de que aquello que se ha intercambiado  en un marco de confianza, no sea compartido.

A explorar la sexualidad sin miedo, vergüenza, falsas creencias, ni culpas: explorar la sexualidad es decisión y responsabilidad de cada persona, mientras no nos genere daños a nosotros mismos, a otros o a nuestro entorno.

A expresar la sexualidad independientemente de la reproducción: la finalidad de la sexualidad es el placer y el goce, y debemos concebirla como independiente de la reproducción.

A usar métodos anticonceptivos: tenemos el derecho de postergar la maternidad o la paternidad, para disfrutar de nuestra sexualidad sin riesgo reproductivo.

A utilizar condón: este derecho expresa nuestro compromiso con el cuidado de nosotros mismos y del otro, pues el uso del preservativo minimiza el riesgo de transmisión de enfermedades.

Te invitamos a profundizar mucho más en estos derechos consultando la Guía de Estilos de Vida Saludables aqui, y recuerda que vivir y disfrutar de una sexualidad sana, responsable y consciente contribuye no solo con tu salud física, sino que también te genera felicidad, entusiasmo y te ayuda a aumentar el umbral de resistencia a las frustraciones.

 

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