La resiliencia… Una cualidad por desarrollar

Lunes, 30 Agosto 2021 18:00 Escrito por 

Resiliencia... Este es quizá un concepto que se ha vuelto común en nuestras conversaciones del día a día. La usamos para describir esa fortaleza presente en algunas personas que frente a las adversidades asumen una actitud que nada tiene que ver con la resignación o con la tristeza, y que por el contrario los lleva a sobreponerse y encontrar una salida a esa dificultad.

Según lo refieren algunos textos académicos, este término nació originalmente en la física y describe la resistencia de ciertos materiales y su capacidad de recuperación al ser sometidos a diferentes presiones y fuerzas. No obstante, durante los años 60 comenzó a usarse dentro de las ciencias humanas para hablar de la capacidad de los seres humanos de desarrollarse psicológicamente sanos, a pesar de vivir en contextos de alto riesgo.

En palabras de Sara Gutiérrez Tamayo, psicóloga, especialista en Salud mental del Niño y del adolescente, y profesional del Parque de la Vida, la resiliencia es “la capacidad de afrontar y adaptarse a situaciones complejas. Es poder utilizar los recursos emocionales, cognitivos y sociales  para sobrellevar y adaptarse a una situación difícil que se presenta”.

Pero, ¿Cómo podemos identificar que tan resilientes somos?... El psicólogo estadounidense Jonathan Haidt, expresa que “las fortalezas aparecen cuando la persona resiliente está a la altura de las circunstancias de la adversidad y es capaz de modificar el concepto de sí mismo, además de fortalecer las relaciones interpersonales”.

Pese a que son pocas las personas que se identifican a sí mismas como resilientes, existe una combinación de factores que contribuyen a que esta virtud pueda desarrollarse. La American Psychological Association destaca entre ellas la construcción de relaciones de cariño y apoyo tanto dentro como fuera de  la familia.“Las relaciones que emanan amor y confianza, que proveen modelos a seguir, y que ofrecen estímulos y seguridad, contribuyen a afirmar la resiliencia de la persona”, apunta.

Otros estudios muestran que podemos desarrollar capacidades para el fortalecimiento de la resiliencia y la flexibilidad cognitiva y emocional, con prácticas como:

 

 

 

 

    

 

- Ayudar a otros: nos permite superar la sensación de que no se puede hacer nada. Se puede realizar haciendo trabajos voluntarios o alguna tarea para ayudar a alguien.

- Mantener una rutina diaria: respetar una rutina puede ser reconfortante.  Esto nos permite mantener una estructura en nuestra vida y continuar con nuestras actividades.

- Cuidar de uno mismo: por medio de la alimentación, el descanso y la actividad física. Incluso el divertirse y sacar espacios de ocio ayudará a mantener el equilibrio y enfrentar mejor los momentos estresantes.

- Avanzar hacia las metas: fijar metas razonables y luego avanzar dando un paso a la vez hasta lograr alcanzarlas. Recibir elogios por hacerlo hará que nos concentremos en los logros en lugar de fijarnos en aquello que no pudimos alcanzar..

- Alimentar la autoestima positiva: recordemos cómo hemos lidiado satisfactoriamente con dificultades en el pasado y luego entendamos que esos desafíos pasados nos ayudan a desarrollar la fortaleza para manejar los desafíos futuros. 

- Buscar oportunidades para el autodescubrimiento: los momentos difíciles suelen ser los momentos en los que más aprendemos de nosotros mismos. 

- Aceptar que el cambio es parte de la vida: es importante ver cómo podemos utilizar el cambio a nuestro favor, estableciendo nuevas metas, aprendiendo y creando nuevos proyectos.

Finalmente es importante que recordemos que la resiliencia no es una cualidad de seres humanos excepcionales, sino que está en todos nosotros y que, ante los retos y complejidades de nuestro diario vivir, debemos comenzar a desarrollarla aprovechando los recursos que nos ofrece el mundo que nos rodea. 

 

 

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